Cada uno que se divierta cómo quiera. Y que te den opción a elegir. Así terminó Braulio su anécdota, que me autorizó ayer a transcribir. Lo que Braulio me contó, y yo les voy a contar, no hizo más que confirmarme que también hay minas “pastelitos”, y en este caso, qué pastelito pordió! Una chanchada de pastelito!
Braulio es un pibe de ZC que no me quiso contar cómo llegó al blog. Es un pibe de 27 años, soltero, sin hijos, de San Pedro. Vive la mayor parte del año trabajando en el campo con su padre. Es un tipo bueno, sencillo, tranquilo, maduro y fundamentalmente, sumamente inocente. Hace dos años se peleó con su novia, y hace uno que se inscribió en ZonaCitas.com.ar (ZC) para abrir su propio negocio. Claro que la población de San Pedro inscripta en este site no da margen a que la ley de los grandes números resuelva el problema de dar con la “pareja ideal”. Según me contaba Braulio, de San Pedro, en el site, participan 30 minas. Cinco de ellas son sus primas, otras cinco son ex compañeras del colegio, tres son amigas de su ex novia, y cuatro ya salieron con él cuando eran más chicos. Cuentas más cuentas menos, a Braulio le quedó poco margen para el e-dating, y si a eso le sumamos que de las 12 minas restantes, sólo le gustaban 4, y de éstas sólo dos aceptaron salir y no funcionó, podríamos decir que el negocio de Braulio estaba absolutamente quebrado. En ruinas. Por lo tanto, debía extender su radio de llegada. Debía expandirse a otros mercados. Y así lo hizo. Braulio confiaba en encontrar un amor. Y estaba dispuesto a viajar si hiciera falta.
Entonces cambió el perfil, cambió su lugar de residencia y se acercó a Capital Federal. También aclaró que estaba dispuesto a conocer chicas que residieran en un radio no mayor a los 200 km de su residencia actual. En fin, adornó el asunto, hizo un poco de marketing, y reabrió las ventanas con un horizonte mayor. Y así comenzó a chichonear con mujeres que al menos, ahora ya resultaban perfectas desconocidas. Y como conocer face to face a alguien ahora implicaría viajar, se tendría que cerciorar que el viaje valiera la pena. Entonces incorporó muchas horas más de chat a su vida, cuando una mina realmente le gustaba la llamaba por teléfono, y hasta llegó a viajar a poblados cercanos.
Al principio la ampliación del mercado tampoco daba frutos, pero este negocio es así. Pocos tienen la suerte de ingresar y salir victoriosos en poco tiempo. Y Braulio lo sabía. Y como siempre fue un tipo tranquilo, no se desesperó. Un día le llegó un guiño. El primer guiño. Fue realmente raro, porque hasta entonces, había sido él quien remaba los contactos. La chica era de Capital Federal. Lejos. La verdad, si pegaban onda, le iba a quedar lejos. Pero él había dicho estar dispuesto a viajar, y eso estaba escrito. La chica era hermosa. Tomó coraje, y devolvió el guiño. Convengamos que devolver un guiño puede ser tan solo un acto de cortesía. Así que tampoco estaba invitándola a ser la madre de sus hijos… todo podía estancarse ahí nomás. Pero la chica pagaba, es decir, pagaba la membrecía, y viendo que Braulio había correspondido su guiño, a los cinco minutos le envió un mail.
Hola Braulio, cómo estás? Me encantó tu perfil. Pareces un tipo genial. A mí también me encanta la tranquilidad del campo. Creo que tenemos muchas cosas en común. Yo soy de capital, maestra jardinera, tengo 35 años y siempre me he enamorado de hombres más jóvenes que yo. Es que me gustan los chicos jejeje! Bueno, acá me quedo, esperando alguna respuesta tuya…
Y Braulio entró, como dijimos en otro post, entró como un caballo! Le contestó el mail, le contó su vida, de un modo absolutamente transparente dejando traslucir toda su ingenuidad. Chatearon varios días. Hablaron por teléfono. Ella sonaba muy dulce y simpática, y sin haberla visto, toda ella le gustó.
Un fin de semana Braulio viajó a Capital, temprano en la mañana, así podía volverse a San Pedro si este primer encuentro fracasaba. Pero no, lejos de fracasar, pasaron el fin de semana juntos, y regresó el domingo. Contentísimo. Candela era genial. Una combinación de maestra jardinera inocente y fiera incontroladamente indecente en la cama, que volvió loco al gauchito. Candela se partía de lo fuerte que estaba y, difícilmente, alguien acertara con su edad.
Pero pasaba la semana y las conversaciones por chat que antes eran tan dulces y tranquilas, pasaron a ser de lo más hot. Braulio se sentía un arquero atajando penales, la mina le entraba hot por todos lados. Y no era que no le gustara, sino que se sentía un poco sorprendido, un poco demás acosado. “Yo soy un tipo tranquilo, ingenuo, me gusta el sexo pero eso así, tan explícito y reiterativo de parte de una chica, era medio raro, era un constante acoso. Mis novias nunca fueron tan… tan… no sé… vos me entendés….” Decía Braulio en su mail, supongo que con un poco de vergüenza.
A la siguiente semana Candela lo invitó a Capital una vez más, y le dijo que trajera ropa elegante sport y zapatos, que tenía un plan.
Candela: te gusta bailar?
Braulio: si, algo. Por?
Candela: el sábado vamos a ir a un boliche, nos vamos a divertir mucho vos y yo. Primero vamos a bailar, y después vemos que nos depara la noche, dale, bombón?
Braulio: dale, te llamo cuando llego así me esperás con el mate.
Candela: yerba no hay (risitas picaronas)
El sábado a la noche se bañaron, se cambiaron, ella se maquillo muy perra, y se vistió, por decirlo de una forma delicada, llamativamente.
Braulio: y se puede saber a dónde vamos?
Candela: a un lugar muy exclusivo, que seguro no conocés.
Braulio: y dónde queda? (no recordaba la dirección que Candela había indicado al taxista)
Candela: queda… a ver, cómo te explico… que importa, si igual vos no conocés mucho acá… te digo la calle y es lo mismo que nada, corazón.
Braulio vio que el taxi tomó por la calle Anchorena, y se detuvo frente al número 1121. En su inocencia, Braulio creía que iba a un boliche, cualquier boliche, y cuando estaban adentro, llegó una mujer que dijo ser “la coordinadora”, y los invitó a subir a un ascensor.
La Coordinadora los llevó a recorrer “el boliche” que precisamente no era cualquier boliche, sino el complejo swinger más grande de Sudamérica!
http://www.anchorenasw.com/default.aspx
Aturdido, sin comprender qué hacía ahí, y sobre todo, qué haría ahí, Braulio escuchaba atónito a la coordinadora:
Coordinadora: Ahora vamos a recorrer el lugar y los distintos privados, yo les voy a sacar todas las dudas o temores que es lógico tengan los que recién comienzan. No tengan miedo que acá nadie los va a desubicar. Tampoco van a tener que hacer algo que no les agrade… y lo mejor es que como van a notar, acá siempre se mantiene un clima muy cálido y relajado. La entrada saben es de 70 pesos porque han venido en pareja, y por privacidad les voy a pedir que si traen cámaras o celulares, los dejen en la entrada. Adentro van a encontrar, como les decía al principio, diferentes “niveles”, hay una disco, para comenzar danzando y tomar un poquito, así se van aflojando, entrando en calor… luego tienen una especie de living room grande donde sentarse a charlar… Allí podrán conocer gente para sumar a los juegos de la pareja… También tienen una piscina y varias habitaciones con sofás, y camas muy grandes donde concretar sus fantasías y todo lo que hayan estado charlando en los niveles anteriores… Como les decía, hay mucha seguridad adentro, la limpieza es una de nuestras premisas, verán dispensers de papel por todos lados, y muchos baños para higienizarse bien, con duchas y todo. Chicos, el clima es muy tranquilo, de susurros y murmullos románticos. Si cuando están en la cama desnudos alguna mano curiosa se acerca y les acaricia una pierna, solo tienen que retirarla en caso de no desear que esa persona se sume a la fiesta, o pueden aceptarla e invitarla a disfrutar, con solo devolver la caricia. Están comprendiendo? Tienen alguna duda?
Y mirando a Candela, la coordinadora que por lo visto no había tomado clases de discreción, dijo:
Coordinadora: Candela ya conoce las reglas. Que se diviertan.
Candela: perdón, yo te conozco? Braulio, la señora está confundida…
Braulio, con los ojos grandes como dos huevos fritos, miró a Candela y conteniendo la rabia dijo:
Braulio: A dónde me trajiste, DEGENERADAAA!!! Yo soy un tipo decente, de pueblo!!! No entiendo nada de estas cosas raritas, NI ME INTERESA ENTENDERLO!!! DEGENERADAAA!!! Yo mejor me voy de acá...
Candela: pero… pensé que te iba a gustar! Es divertido! Y en pareja sale 70 pesos!
Y Braulio se volvió a San Pedro, y Candela asombrada, se quedó en Anchorena. Ella le mandó un mensaje “te asustaste”. Braulio no contestó ni se volvieron a contactar jamás. Ahora él modificó su perfil y ya no está dispuesto a viajar. También aclaró:
“Soy un tipo TRANQUILO, DE PUEBLO, de prácticas sexuales convencionales. Innovadoras abstenerse”